viernes, 26 de abril de 2013

Lo último que le dijiste.



Iba a ducharme. Estaba cansada, tenía frío y quería descansar. Preparé las cosas y fui a ver a mi hermano. Tenía que terminar los deberes y cenar, así que le dije que tenía que hacerlo sin rechistar, pero no me hizo caso. Empezó a gritarme, a pegarme. Yo le dije que se portara bien conmigo pero él seguía gritándome. Tiene muy mal genio, es egoísta y a veces muy malo, pero yo le quiero más que a mi vida. Me puse muy triste, le hice cosquillas para que riera y se le pasara el enfado sin motivo, pero nada, mientras más cosquillas le hacía más me pegaba. Fui a darle un abrazo pero me lo negó. Me levanté del sofá donde estábamos y me fui al baño. 
Abrí el gel y empecé a lavarme. De pronto sentí un fuerte mareo y me sujeté lo más fuerte que pude. La bañera resbalaba mucho y era imposible agarrarme a algo con lo resbaladizo que estaba. Antes de que me diera cuenta estaba tirada en la bañera con una raja enorme en la cabeza y mucha sangre por mi alrededor.
Al día siguiente desperté en el hospital, no tenía fuerzas para abrir los ojos pero lo escuchaba todo. A veces se me olvida lo que decían o incluso quienes eran los que estaban hablando a mi lado. Creo que lloraban y me tocaban lamentándose mucho. Lo último que recuerdo es la voz de mi hermano, llorando y dándome el abrazo que me negó anoche. El último abrazo.





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